Angico blanco
«Angico-Branco» es una denominación popular utilizada para diferentes especies de árboles brasileños. Entre las especies conocidas por este nombre se encuentra *Albizia polycephala* (Benth.) Killip ex Record, perteneciente a la familia Fabaceae. Es un árbol nativo de diversas regiones de Brasil y posee importancia ecológica, especialmente por su papel en la formación de bosques y en la recuperación de áreas degradadas.

Es un árbol de porte mediano a grande, capaz de alcanzar entre 15 y 25 metros de altura aproximadamente, dependiendo de las condiciones ambientales. Presenta un tronco generalmente erguido, corteza de tonalidad grisácea y una copa amplia, formada por hojas compuestas y delicadas. Sus flores son pequeñas y se agrupan en inflorescencias, lo que le confiere un aspecto característico durante el periodo de floración. Como miembro de la familia Fabaceae, también desempeña un papel importante en las relaciones ecológicas asociadas al ciclo de nutrientes del suelo.

El «Angico-Branco» cumple una función ambiental relevante. Su presencia en entornos forestales contribuye a la protección del suelo, a la generación de sombra, a ofrecer refugio a la fauna y a la recuperación de áreas en proceso de regeneración. Al igual que otras leguminosas arbóreas, participa en procesos ecológicos relacionados con el ciclo del nitrógeno, favoreciendo la dinámica de los ecosistemas. Sus flores pueden ofrecer recursos a los insectos, mientras que su estructura proporciona refugio y condiciones favorables para diversos organismos.

La madera de las especies conocidas como «angico» tiene importancia histórica y se utiliza tradicionalmente en diversas regiones para fines como la construcción, madera estructural, mobiliario, leña y otros productos. No obstante, su aprovechamiento debe respetar las características de cada especie y la legislación ambiental vigente. El uso responsable de la madera es fundamental para conciliar el aprovechamiento económico con la conservación de las poblaciones naturales.

En el saber tradicional, las especies de «angico» son conocidas por el uso de sus cortezas en preparados populares, especialmente aquellos destinados al cuidado de las vías respiratorias y de la piel. La corteza contiene diversos compuestos naturales, incluidos taninos y otras sustancias bioactivas que despiertan interés científico. Diversas investigaciones estudian las propiedades antioxidantes, antimicrobianas y antiinflamatorias de especies del género y de árboles tradicionalmente denominados «angico». Sin embargo, el uso medicinal no debe generalizarse entre especies diferentes, por lo que resulta necesaria una correcta identificación botánica y una orientación adecuada antes de cualquier aplicación terapéutica.
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